12.26.2014

Callar

Aunque pienses que no tienes nada que decir, debes seguir hablando;
pues hablar contigo mismo no es sino escuchar y repetir
lo que nombra esa lengua que no cesa,
el río, la palabra,
la voz manantial.
Repítelo, pues estás aquí para alzar tu voz infinita,
para anunciar lo que ya conocías, aunque tú no lo supieses.
Habla todo lo que dices.

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