8.14.2009

Santa claus is coming to town



Dios se nos vino un día, no hace mucho tiempo. Sí, aquí, Madrid a tantos de tanto del dos mil nueve.

No vino como zarza ardiente, ni como blanca paloma. Dios se acercó vestido como él se viste a veces, sobre todo para nosotros, de común anciano, con rostro afable y larga barba. Ya saben, Dios Padre.

Dios se vino y se paseó entre nosotros. Vio Dios oficinistas y camareros, obreros y policías; y vio Dios que eran buenos (o que al menos lo intentaban)

Vio Dios en su caminar señoras con perro, jubilados de parque y putas de esquina. Vio al obispo y al concejal y vio a aquellos que ya no vemos, a esos viejos de aliento pútrido y ralo pelo desgreñado.

Así paso Dios sus horas (tan suyas como todo) y como Dios no ha de buscarse, ni precisa redención, se acercó despacito, paso a paso, hasta el centro comercial. Cuando estaba a punto de marchar de nuevo a su Reino, cuando nos iba a dejar, un niño pequeño, un niño de esos que visten la camiseta del Real Madrid, ha levantado su minúsculo dedo y emocionado ha dicho: ¡Mira mamá, Santa Claus!

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