10.06.2010

Una posibilidad

Esgrimen la razón ante lo ajeno,
como arma frente al miedo que origina
lo oculto en su pureza.

Esgrimen la razón
entonces, cuando el mundo se revela
proceloso, mostrando que están vivos
que sus ojos ven, sus bocas hablan
que habitan un espacio indescifrable
pese al mezquino azar.

La empuñan, mas resulta que no alcanza,
que aún sin duelo persiste aquel dolor,
que a más limpiar la herida, más sangrar,
que todo se reduce a dos constantes
y convierte en absurdo lo lindero.

Se escapa la prudencia por los surcos
de la vida, que es ruido entre dos nadas,
un sueño, al fin y al cabo, inverosímil.





Fernando x. González, Mesa, 2008

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