4.15.2010

Noches en vela


Varios días lleva C. inquieta y molesta. Sólo se consuela cuando la tenemos en brazos y, en ocasiones, ni así. Le cuesta conciliar el sueño y al rato se despierta, y vuelve a la queja y al desvelo.
¿Por qué llora la niña? ¿Por qué se queja? Y, en mitad de la noche, juegas, ingenuo, a ser poeta...
. . . .


Ignorancia

De noche, cuando lloras, nos sentimos
inseguros. Dudamos ¿Qué será?
¿Los dientes, tendrá frío, acaso fiebre?,
En la álgida penumbra te tocamos
y abrazando tu voz, que es un misterio,
hallamos conmovidos que, a pesar
de querer aprehender todos tus días,
apenas sí sabemos nada tuyo.

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