8.26.2009

Montaña

Me aprecio detenido
deduzco que me muevo,
¿me muevo?,
como se levanta una montaña.
Como si nada sucediese
de lento que transcurro.
Ni vivo, ni muero,
sucedo.

Sin embargo, me dispongo,
me incorporo,
ya tengo libres las manos.
¿libres?
Vacías, quise decir,
que libre no conozco
sino la imprudencia.
Y palpo la tiniebla
para saber que llego tarde
si acaso llego.

Mientras, sigo aquí,
sucediendo.

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