7.09.2009

Horcajadura y excusas

En ocasiones, recorríamos el camino inverso. Sobre todo durante el verano, con mucho calor.
Durante aquellos viajes, me preocubaba tener un accidente en la carretera, pero no por el golpe o por las heridas. Más bien me preocupaba cómo íbamos a explicar qué hacíamos tan lejos de casa.
Solíamos regresar tarde en la noche. Me tranquilizaba ver un centro comercial que hay en la carretera y que tiene restaurantres (de comida barata, rápida, ya sabes). Una vez superado éste, podríamos excusarnos diciendo que habíamos estado cenando allí.
Ayer recordé estas cosas al pasar frente a ese lugar. También recordé que, a veces, te sentabas sobre mi a horcajadas y jugabas a metértela un poco (no muy profundo, poco tiempo). Eso a mí me gustaba y me ponía nervioso, pero más me provocaba ver aquella expresión en tu cara y escucharte hacer "chss" con la boca, pidiendo sosiego. Pidiendo que la la nieve ardiese.

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